Y suele suceder que sólo regreso aquí cuando es necesario abrir un poco mi válvula de escape. La vida se acorta y me pide que me arriesgue a través de un spoiler que me rehúso a aceptar. Hoy me detengo en este punto, volteo la mirada y veo el largo trecho recorrido. A dónde me llevas?
Me asusta el hecho de saber a dónde llegaré, el saber si aún estarás tú y tú a mi lado, qué haré?. Dentro de esta burbuja he encontrado mi punto de equilibrio, pero acaso, ¿será tiempo ya de que mi universo tangente colapse? Extrañamente el verme fuera de esto me tranquiliza, de verme inmiscuido en un nuevo trayecto que me llene el espíritu nuevamente, pero tambaleo en los nuevos terrenos.
Tan gastado como la frase "todo pasa por algo", estúpida frase, me tranquiliza, la odio. En este momento se ha desconectado ese hilo cósmico que me ayudaba a encontrar mi norte en este mundo triste y hostil, confío plenamente en el orden cósmico que rige mi universo que me guiará a descubrir por fin ese objetivo secreto, sin embargo, aunque sepa a ciencia cierta que el final será feliz, no dejo de prestar atención a los factores de riesgo.
Cometí el error de mezclar lo nuevo con lo viejo, dos mundos paralelos indispuestos a mezclarse por naturaleza propia, garrafal!. Supongo yo que de esto aprenderé, aunque tenga que agregar otra capa de fortaleza a mi centro, sólo padezco el esfuerzo extra que me costará quitarlas para demostrar mi verdadero ser a los que me rodean.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
jueves, 2 de agosto de 2012
CINEMÁTICA ESTELAR.
No quisiera pasar por alto todo esta energía que se apoderó de mi
en los últimos días, desenfrenadamente fui objeto de la casualidad inexistente,
esa que está hecha para ser, para deslumbrar mentes y llenar espíritus con la
más pura magia sacada de los bolsos de un conejo proveniente del futuro. He de decir que no soy el mismo, ahora puedo
volar, atravesar paredes, penetrar mentes, pronunciar trabalenguas con la
mirada y, de alguna forma, desafiar
leyes de la física, ¿quién lo pensaría?, ¡yo!, ¿quién lo diría?, ¡nadie!,
sucedió.
Misteriosamente me incita a descubrir más, moverme y adentrarme en
los confines del plano onírico.
El universo jamás estuvo tan cerca de colapsar, mi centro tan
expuesto y vulnerable, ni los agujeros negros tan atragantados de luz y la gravedad
nunca tan atractiva como en esos tiempos. Sin explicación alguna la energía
oscura había quedado al descubierto, fuentes magnéticas tan poderosas la habían
desnudado con tan sólo una mirada.
martes, 17 de julio de 2012
Demasiado pero suficiente.
“La
tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo…”
Por
encima de todo observaba sigilosamente la calma de las aguas; sin embargo, tenía
una sobrecarga de emociones y pensamientos que giraban en torno a su existencia,
jamás se había estrangulado con tantas preguntas, y si bien es cierto que había
respuesta para cada una de ellas, ésta vez no le importaban, aquella criatura
que volaba sin rumbo se había entregado sin censura a las fauces del abismo
prohibido.
La
maravillosa sensación de sentirse vivo le provocaba un flujo de visiones oníricas
al grado de hacerle recordar los vestigios de sus vidas pasadas. Jamás pensó
que el traspasar las barreras marcadas por la superioridad divina le causase
tanto deleite. El resplandor de su encuentro transformaba su dolor en un sutil
placer que embriagaba, qué importaba ya el saber el objetivo de su creador si éste
había encontrado su mágica individualidad. Nunca estuvo tan claro todo, hasta
el mismo sendero etéreo que cruzó para encontrarse con su “yo”.
Fue
demasiado, pero necesario. De aquí en delante nada fue igual, mejoró en una
dimensión cuántica indescriptible.
jueves, 12 de julio de 2012
Un sueño recurrente: Génesis.
Y ahí estaba
de pronto sumido en mis pensamientos, como aletargado, de pronto el despertar
fue inminente, entre el azul profundo y amenazador entre mis piernas flotantes,
atadas a no sé cuál cuerda sin fin y contemplando un mundo de cabeza.
No había
explicación para tal estado, ¿acaso estaba aún dormido? La cuerda era real, lo
sabía, no causaba dolor como lo hace al ahorcado, era simplemente la sensación
de su existencia. Tras el impulso de la curiosidad de saber qué me sostenía
traté de incorporarme en dirección a la cuerda, sorprendido no sé si por la
inmensidad del cielo o la profundidad de esa sensación de miedo en mi
ocasionada.
Luego sin
pensarlo me encontraba en un vaivén inesperado, primero lento y pausado al
igual que un vértigo emocionante, después el ritmo cambio poco a poco aumentando
la velocidad, aún así en mi había paz, mi única preocupación era el saber qué o
quién sostenía el extremo de la cuerda.
De pronto un
punto oscuro se posó a lo lejos, se formó una silueta pronto reconocible a mis
ojos, ahí estábamos ambos puntos perdidos en la inmensidad, encontrándonos
mutuamente como entes ficticios de una misma historia, ahí los dos sin saber el
uno del otro, ausentes y presentes, uno frente al otro, en silencio, con las
miradas entrecruzadas en sentidos opuestos, como si uno fuera el espejo del
otro, sólo con el roce de los rostros y una respiración llena de misticismo,
una fragancia cargada de erotismo puro.
Se respiraba
la perfección y entendías el porqué de las cosas.
Suspendido al
mismo nivel, olvidando los convencionalismos de un mundo terrenal, las
jerarquías en este abismo eran superfluas al respirar un mismo aliento, un
mismo ritmo, todo dentro de una alineación de miradas seductoras, atrayentes
hacia una huída alterna tras la puerta de una tranquilidad que me transportaba
a tierra firme; sin embargo el terreno era poco favorable e inestable,
tremendamente hostil.
En un cerrar
de ojos y en menos de una toma de aliento ya no estaba él, ¿a dónde fuiste?; ya
no había cuerda, ¿quién me desató?; ya no estaba de cabeza, mis pies tocaban
tierra firme y aspiraba ese olor a azufre, me quité la camisa pues el calor era
insoportable.
Así en esa
inestabilidad fue mi despertar, lleno de temor inicié un trayecto el cual ni
hoy mismo entiendo, absorto por todo lo externo sin importar mi propia imagen,
caminando, observando, buscando no sé qué, un poco ver aquí, otro allá, unas
veces en senderos llenos de personas, tan vacías que pareciesen tener un hueco
en alma misma, sin saber donde radica ella. Unos con orificios en el estomago,
otros tantos en la cabeza, sin importar el lugar, de ellos emanaban grises
sombras que eran cómplices de la opacidad de este extraño cielo que nos
aniquilaba con pequeñas dosis de miedo.
No supe
exactamente lo que recorrió mi pensamiento en el instante de ese encuentro, tal
vez un tipo de lástima, misericordia, ¿será?, sin embargo una cosa era segura, lo gratificante de encontrar
acompañantes a lo largo de ésta travesía, sin importar que yo no existiera en
su irrealidad, tal vez era sólo una partícula en su inmenso mundo, un mundo
caliente, envuelto en espesas nubes de donde caían sin cesar aguaceros
hirvientes, tal vez eran ellos los primeros seres vivientes, quién podría
afirmar que era lo contrario al principio.
De pronto
aparecí en medio de artefactos que ni la más avanzada ciencia del entendimiento
hubiera podido explicar, eran enormes, cavando el suelo y el cielo a la vez,
como brazos de acero tomando a su voluntad de un lado o del otro, arriba o
abajo qué importaba el orden, parecía no haberlo en este lugar. Enfoqué mi
atención en averiguar el motivo de tanto ajetreo, era una búsqueda interminable
de una solución a su incoloro e insaboro presente, la segunda persona que
encontré dentro de mis semejanzas en la agonía de este ambiente hasta cierto
punto tétrico, se acercó a mi sin ninguna explicación aparente, habiéndome revelado
en mi mismo lenguaje las respuestas a TODO lo que pudieses cuestionarte.
Todo colisionó,
pasé de estado sólido a gaseoso en un santiamén, como si mi realidad fuera un
lienzo y alguien lo jalara como quitando una sábana de una cama o un mantel de
una mesa. Formaba yo parte de la conciencia divina, de la inmaculada
perfección, éramos uno, éramos TODO. Ya no era yo físicamente pero aún sentía
el ardor de mi esencia, mi individualidad, misma que me hacía recordar con
lucidez mi objetivo en ese justo momento.
Desperté.
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